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"Corte de caja" de Francisco Mata Rosas - Texto de Sandra Lorenzano

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"Corte de caja" de Francisco Mata Rosas
25 años reinventando lo cotidiano
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Texto de Fabrizio Mejía Madrid
Texto de Sandra Lorenzano
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Corte de caja: una celebración, por Sandra Lorenzano

"Quisiera finalizar con estas palabras de Diane Arbus: "si se observa la realidad desde bastante cerca...la realidad se vuelve fantástica". Entendamos este calificativo de una manera ambigua: como fascinante y como fantasiosa, esto último desde luego, es agregado mío.

 

Las fotos de Francisco Mata Rosas nos enseñan a mirar nuestra fantástica realidad. Nos enseñan a conocerla. Comparten con nosotros las claves para saber que lo fascinante está a la vuelta de la esquina. Su lente lo capta y nos lo entrega con complicidad y desafío. Y esas imágenes son ya, sin duda, parte de nuestra memoria. Nos develan un rostro que, como en el espejo negro de la historia, es también siempre el nuestro. Nos muestran lo que vemos todos los días sin mirarlo, pero también aquello extraordinario que apenas percibimos porque – hay que decirlo – casi todo lo que aparece en las calles de esta ciudad “posapocalíptica” se sale de lo común: una manta con la virgen de Guadalupe colgada en la mitad de la nada, o la torre de más de cincuenta sombreros que alguien carga en el hombro, o el danzante que frente al Sagrario Metropolitano se sumerge en el humo del copal, o el niño que lleva en su mirada toda nuestra historia de derrotas y en la cabeza una máscara de Carlos Salinas.

Salinitas

El caos urbano se vuelve inteligible a través de sus fotografías. Nuestro horror: entrañable. El fakir, el Cristo de Iztapalapa, las calaveras con que homenajeamos a los muertos de SIDA. O las multitudes que apiñan sus ganas de pasarla bien a pesar de todo, o el amor y el desconsuelo que se dan la mano (o la espalda) en el metro. Nuestros “rituales del caos”. Está todo en las imágenes de Francisco Mata. Estamos todos. Y el sentido del humor, que no siempre es voluntario, nos devuelve algo así como una esperanza en este mundo en blanco y negro. O a veces sólo negro. Negrísimo.

“Corte de caja” es la celebración por 25 años de mirar atentamente, cómplicemente (¿se valdrá este adverbio?), un mundo que es el nuestro. Con nuestros colores y nuestros desasosiegos. Con la sorpresa que aparece en cualquier calle y que – imagino – dispara a la vez la pupila y la cámara de Francisco. Por eso quizás al escuchar su nombre pensamos inmediatamente en esta ciudad “enorme, gris, monstruosa” de la que habla el poeta. Pero hay mucho más que “México Distrito Federal” (léase con la música de Chava Flores) en esta propuesta que abreva tanto en los mejores fotógrafos del mundo – pienso en Eugene Smith o en Henri Cartier-Bresson - como en la riquísima y renovadora tradición mexicana: de Nacho López a los Álvarez Bravo, de Héctor García a Marco Antonio Cruz o Lourdes Grobet.

Mata Rosas ha buscado durante años hablar de un presente desgarrado, complejo, violento. Su trabajo como fotoreportero resulta imprescindible para conocer la historia reciente. Para ver de cerca los rostros de Chiapas, o de La Habana. Para saber que los cuerpos, las poses, los gestos, pueden dejar de ser el escenario de un despojo ancestral para volverse autoafirmación gozosa (por eso cada retrato es único, mientras las imágenes de Jesucristo, en cambio, se reproducen al por mayor).

Una pura insinuación, eso son estas fotos: al mostrar sugieren. Ya sea que hablen del metro o que construyan esas atractivas – y muchas veces inquietantes – instalaciones urbanas, le apuestan a un discurso estético sutil, cuidado, en el cual los diversos tonos del gris son la modulación de un lenguaje de múltiples voces, de luces y sombras infinitas.

Cuando aparece el color en sus imágenes, suele aparecer también el humor. Ése que se lee en las paredes de la ciudad, en los carteles de los negocios, en el abigarramiento que ignora los pudores y se regodea con el cuerpo a cuerpo. Y es que siempre, en estas calles, “Somos un chingo y seremos más…”. Siempre seremos más.

La propuesta de Francisco combina el documentalismo y la denuncia, la experimentación y la búsqueda estética, porque sabe que “…la fotografía tiene mucho por hacer; no sólo informando atenta a una realidad marcada por el reloj de los acontecimientos, sino también y sobre todo, por la representación de esta realidad ambigua que invita a la reflexión, por el análisis y el planteamiento creativo ya que, recordemos, la acción de ver es una acción del pensamiento”.

Celebramos con Francisco Mata Rosas y sus imágenes este cuarto de siglo de crear y revelar mundos para que cada uno pueda encontrar su verdadero rostro al mirarse en los otros.

 

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